La condena
Tuvo siempre las manos tapadas con un guante.
Tenía prohibido sentir escalofríos.
Estuvo obligada a ser privilegiada,
el oro, las perlas y diamantes
pesaban sobre la tela.
Deshacía el agua de los estanques
con los dedos
blancos.
La vestían y desvestían
con los guantes puestos y el tacto ausente,
como estar muerta.
Sus muñecas eran finas, sus dedos desconocidos,
su labio intacto.
La invitaron a pasar aquella noche junto al lago.
Le narraron, sin distancias,
y en las pausas, el aire penetraba
los poros sin permiso.
“I want you” fue cayendo la tela
y le besaron las palmas, como se besan los ojos,
sin impulso.
Cambió el lino por el hierro,
Temblar había sido otra condena.
LA TIERRA PROMETIDA
Mira estas manos ¿acaso no son iguales que las tuyas
cuando tiemblan?
¿No es la misma nana que las mece para abrazar el
movimiento justo? ¿Ese en el que sucumben las pasiones
y reverdecen los anhelos? ¿Tal evitar la muerte de
las manos que un día enlazamos con los dedos?
Y estas plegarias ¿escuchas alguna intención que las diferencie
salvo el nombre que mentamos? Yo lo llamo piedra.
Como seguir buscando la fonética salvación,
pero fue el olor de la cocina de mi madre,
mi único alimento.
¿Y acaso no hay cocinas en todo el mundo?
¿Ese que convirtieron en papel,
una especie de lienzo para pintores dislocados? Lo llamaron mapa.
Separaron reyes y crearon ministerios, pero no consiguieron
separar las cocinas,
donde mamamos la misma leche,
frente al mismo fuego.
Algunos luego olvidaron.
Yo no olvido que no hay más Tierra Prometida,
que este mismo vientre que compartimos.
EL VUELO (Hacia Oriente Próximo)
Ala,
que no es Dios para mí,
sin aire no es nada el ala
sin vuelo,
el que te alza y alcanza en las corrientes,
te arenga y refrenda
en el asfalto, la arena, la hierba, el desierto…
aquéllos que pisaron,
borrada la huella,
los hijos proscritos, prescritos,
las sagradas escrituras
destronados
ya los reyes
sin partituras,
el aire es el que silba,
el eco en los altares
las cacofonías en los huecos
de aquéllos que gritaron,
atrapadas hoy
entre arcilla y rosa.
Ala,
que no es Dios para mí,
sin aire no es nada
el ala sin vuelo,
no prometo en esta tierra prometida
mas volar
y velar por cada rayo de arena,
grano de sol,
ya que el ágora abdicó de los mercados,
cotizados ahora en bolsa
al mismo valor que el pecado.
Libres, no librados,
que el aire sin ala no es nada
sin vuelo.
LES HABLARÉ DE TI
A mis hijos,
les hablaré de ti.
De cómo amarraste el ansia
sin perder el miedo.
De cómo perdiste gente
sin dejarla ir.
Les hablaré de los días de oficina
y de desmesuras.
De las puertas de los baños,
y el patio vacío de los colegios.
De las pizarras que te enseñaron
que todo está sin aprender.
De cuántas noches
pretendiste una aventura
y elegiste el alba para vivir.
Cada una de las fotografías,
donde nunca sales o te escondiste,
serán el pasaporte de tu vida.
Las monedas que usaste para la suerte,
las sandalias sin suela que desgastaste,
y te hicieron erguir el paso.
Las grietas de los tejados plastificados
por rebotar la lluvia.
Les hablaré de cómo fuiste de los demás
y algo menos de ti misma.
De cómo te hicieron y deshicieron
y caíste a cada antojo de un porvenir.
De que nunca te gustaron los rosarios,
pero aprendiste a jurártelo a ti misma.
Y fue ahí donde todo mereció la pena.
Les diré que aquélla que fui yo,
es ahora su madre.
EN BUSCA DE LA PALABRA EXACTA
Qué apariencia la tuya.
Tan ausente en los zaguanes,
tan confusa en el regazo de la noche.
Qué indiscreta, qué falaz, qué imprudente,
qué condena es hallarte desnuda entre los labios
que mueves con inquina voluntad.
No poder negarte, como se niegan
los nones del deshojo.
Qué impaciencia es no encontrarte
en las declaraciones de amor y de intenciones.
Saber que nunca has sido dicha y cien veces pensada
te intentaron.
Qué maldito monopolio del acento
cuando quisiera dejarte inadvertida.
Sinonimar tus ansias
antonimar tu angustia
esdrujular los ojos,
diccionariarte.
Atonar las tónicas en el antojo,
silabear la vida.
AQUELLA PRESENTACIÓN A LOS 19 AÑOS
(Hoy, la misma)
Perdonen la interrupción
Pero volvieron a doblárseme las piernas.
Perdonen que no chupe mis heridas,
Que me atreva a manchar el mobiliario,
Yo también quisiera la sangre transparente
Perder la pista de los depredadores,
Acertar la revisión de los avisos.
Morder la nieve.
Sigo dócil.
Todavía bebo agua,
Llamo a las puertas con permiso,
Cierro las bocas con los labios.
Y de vez en cuando
Saludo con los ojos distraídos.
Perdonen que me atreva a escribir versos.
Yo no pedí ser una circunstancia.
ORIGEN
Todo empezó sobre la última duna de gelatina,
en torno a un risco desnudo y a una mar subyacente.
La casa tenía vigas de hojalata
y un banco frente a la fuente.
Olía a jazmín y a geranio,
los pájaros desprendían fueros de sus picos,
la noche era de estrellas y los perros lamían a sus crías.
También había lunas rotas que caían sobre su cráneo,
cuando el alcohol arruinada los golpes sobre la mesa
y el cabello era arrastrado sobre un suelo arenoso.
Dormía después,
y en la mañana, sobre su orina, dormía como muriendo.
Sólo supo ver que las perras lamían a sus crías
y quiso ser víctima para siempre.
Cada día ahogaba a un cachorro en la mar subyacente,
lo arrojaba por el risco desnudo
y enterraba en la gelatina de la duna.
El olor a cadáver conquistó geranios y jazmines.
Fueron los picos de los pájaros su única compañía.
Sólo los picos.
PERMUTA
Permuta.
Se han vaciado las mejillas de vergüenza.
Las ágoras se crean junto a los lavabos del baño.
Los espejos reflejan overbooking
tras las puertas.
Yo te soplo el polvo
Tú me arañas el abrigo.
Permuta.
Tú, mi soledad
Yo, la tuya.
EL TIEMPO
Cuando descubres
Qué es
Lo único
Que tienes y no tienes,
Pierdo el tiempo respirando una respuesta.
Cuenta conmigo.
No en los estancos, ni en los amaneceres,
Cuenta conmigo hacia atrás:
Cien,
Y una,
Diez
Y dos…
Las horas se consumen también en las regresiones.
Cuando descubres
Que lo único
Que tienes y no tienes
Es
Tiempo,
Se desgastan los minutos en buscarlo.
La esperanza es lo único que sirve
Aunque no haya tiempo de atender su estancia.
Es como si salir al encuentro
Anticipara los retrasos,
El infinito avisara a su reverso
Y las manos parieran avispas fuera de temporada.
Yo, por ejemplo,
Esperaba tu llegada.
¿Por qué has venido a distraerme?
La carta
La había doblado en cuatro partes
con ese grosor preciso
de las palabras justas.
Sin cabida al exceso de adjetivos
ni escasez en los verbos o el sujeto.
Posó las letras sobre ese papel raquítico,
de Biblia,
como decir que más que amor
había sido fe,
firmada aquella historia
con final desde el principio.
Las posó evitando que cayeran,
que fueran arrojadas,
sibilinas,
cuidando la silueta caligráfica,
a renglones garabatos de un temblor
incontenible.
Otras letras tardaron en posarse
amarrándose a la punta de los dedos,
sustituyendo el tacto por la tinta.
El punto, lo más difícil
de aquella conjunción en disyuntiva,
escapó escalando por las uñas,
esquivando el codo, ondeando el cuello
y se escondió bajo la sombra de los ojos.
Cayó el punto, el agua, las pupilas,
a un tiempo, a una línea
sin gomas de borrar.
Posarla en el rincón del escritorio
sería lo de menos.
EN ESTE MUNDO INACABADO
I
¿Y llamas despertar
A confesar que los días están hechos de ausencias?
Los sueños aquellos que viven en otras realidades
Y en éstos, suena un tráfico enroscado en la desolación.
Donde siempre llegamos tarde.
Si te toco, no me tocan otros hombres
Mas quiero otras tus manos en mi vientre,
De repuesto.
De repuesto más presentes,
Más pasados, más futuros,
Que se den paso,
Disimulo y sin tocarse,
Dejando a cada uno transparencias
Expuestas para el cambio de la forma
De mis días, con mis manos.
Sin evitar la memoria, que cercena los espacios
Reservados a morar en los océanos,
Incandescentes al oleaje de los párpados caídos.
Pero vivir sin mirar sobre la mar,
También es perder el horizonte
II
Las tiendas cierran demasiado pronto.
La ducha y la oficina tienen la puerta torcida,
Las llaves lisas, la rutina.
Las manos oxidadas.
Ya no existen los besos de las madres
En la puerta del colegio.
Ya no hay sábanas agitadas en los amaneceres.
Los novios se abrazan por la espalda.
Ayer no tuve tiempo de tender la ropa.
No quiero eternidad.
Me quedo en el reverso del instante.
III
Tengo tres gotas de ausencia en los ojos
Suspendidas, como viento,
Clavadas por la nuca
Como se clavan los errores del pasado.
Que sea yo, mujer sin fecha,
El vértigo de mi apariencia opaca
Se ausenta en la ebria transición
Del humo y el placebo de los hielos.
Noches de ilesos pintalabios.
Yo confieso ser nostalgia
En este mundo inacabado.
SER EN EL TIEMPO
I
Idéntica te hablo
Desde lugares indistintos
Hoy con ansia, tras la apariencia.
Antes de nada y después de todo
Con melancolía de no haber sido nunca un cuerpo.
Te hablo con teatro en la mirada
Con la marca del perdón.
Múltiple y sin embargo
Idéntica en los miedos,
Tartamuda
Y hacedora de nuevos interrogantes.
La única verdad es la experiencia
Y sin embargo nunca vuelve
Para avisar
De que su marcha es perpetua.
SER ES LOS LUGARES
I
Allí donde las sombras impactan
Con los amaneceres
En los espacios impuestos que cercenan
El concepto de persona
A los que labran con las manos atadas
Por los que tienen las sienes rotas,
Huele a metal.
La tierra ya no es fértil,
Es abismo.
Se escupen cólera en los dedos
Y matan tras excusas rancias
Por cruzar las fronteras de la desolación
En pos de no ser en patria sin salida.
En los monasterios les vejan las esperanzas
La falsa sublevación
De los que comen con los codos en la mesa
Esparcen palabras como fuentes de vida sin cuidado.
Todos somos víctimas
Y sin embargo verdugos
Aquellos que confunden el arma de la lucha.
II
A menudo,
Seré lo que el tiempo
Renueve en tu ducha y tu memoria casual.
Pasarán del presente a lo extraño
Cuando el gesto se haga en brisa indisoluble.
A menudo,
Agotaremos el conjuro de los nombres
Señalando más definiciones.
Hablaremos de la calle y la oficina
Con la misma infinidad de lo vacío.
A menudo,
Es sólo inventar,
Sólo perder la forma de los rostros,
Derramar las horas y los años
Confesar que la huída de la mar,
Sola, profunda y tuerta,
Transcurre por el ansia de una historia
Fortuita.
¿Quedamos en el borde de la vida?
SER EN LOS DEMÁS
I
Hoy propone la liturgia de la calma,
Que no es más que el litoral del desconsuelo,
Arrancar las oscuras formas de la ambición.
Más hundirme en los huecos de la almohada,
Soplar el polvo de la impuntualidad,
Apagar las velas con los labios secos
Y en la noche, descorchar las botellas con la culpa
Cruzar las manos destempladas de la espera
Caminar los desiertos de largos pasillos,
Los abrazos de largos pasillos
¿Y los besos?
Las ranuras de sonrojo en las mejillas
Donde dura tanto el eco del amparo,
¿Y los besos?
El primer billete que tiembla
En la piedra gris de la estación
¿Y los besos?
Aquel papel casi transparente
De la floristería.
He estado leyendo la poesia, es facil y dificil de entender, segun los parrafos, encierran mucha reflexión, pensamientos que en ocasiones no puedo descifrar, una cosa es cierta, el blog, es diferente y no lo digo a la manera superficial, es no se.. supongo que me he de centrar para recorrerlo…es exigente.. tengo mis reflexiones en la vida muy claras pero, repito, me es dificil conjugar mis pensamientos con los tuyos… navegas en el exterior donde no hay reglas y si mucha libertad. Te voy ha dejar una frase que oí hace poco que de alguna manera expresa mis pensamientos “la muerte es el fracaso del ser humano” nos seguimos escribiendo…
Hasta pronto.
Jaume
Reflexiones de una parte de QUERER SER: El tiempo.
El tiempo te va tejiendo un sello de identidad?: No… no se puede definir el tiempo es como si te faltara una referencia, el tiempo en relación a que?. Pongamos un ejemplo de referencias, quizá no viene al caso pero… la luna en referencia a la tierra, la tierra en referencia al sol, el sol a la vía Láctea, la vial Láctea al universo y el universo a que?, el tiempo en referencia a que?
Cuando fabricamos las emociones, los pensamientos en que parte del tiempo están: en el pasado? en el presente? en el futuro? o …. en otra dimensión donde no hay tiempo.
Que intuición hace que unos pocos no quieran distraerse (hay muchas cosas que nos afectan), “yo no pedí ser una circunstancia” pero ya que soy voy a ser coherente y no distraerme.
Hola Jaume. Me gusta que te hayas parado a cuestionar lo que está escrito. Por mi parte, lo que intentaba es acercarme al SER a través de sus circunstancias y por tanto en referencia a ellas. Cómo podemos ser de distintas maneras dependiendo del contexto y condicionado por él. En cuanto a la distracción, me refería a cómo a veces pedimos al tiempo, tiempo y al final lo que hacemos es perder el tiempo. Es lo que a veces ocurre con la espera, que esperemos algo y cuando llega no nos damos cuenta y pensamos que han venido a distraernos. La marca de las circunstancias también es una señal de que el tiempo es limitado, por eso digo que “yo no pedí ser una circunstancia”, es decir, vivir un tiempo limitado con todo lo que el tiempo supone para uno en la vida (querer hacer tantas cosas y sentir que el reloj sigue corriendo y queda menos tiempo para hacer lo que deseas o se pasan las etapas – es por nostalgia), y vivir condicionada por unas circunstancias que te afectan y te perfilan la identidad. En fin… pero más allá de lo que quisiera reflejar en el momento que lo escribí, es más un hablar por hablar de lo que sentimos y pensamos y que para mí escapa a las descripciones…. por eso acudo a la poesía.
Un saludo compañero y gracias por pasar por aquí.
La poesía es una puerta donde las palabras parecen vírgenes, su mezcla, su sentido y su significado abren nuevos universos, es como si creáramos vida a partir de nosotros – la magia de existir – . Es verdad que todo lo que nos rodea perfilan una identidad pero, bajo mi punto de vista, en lo intimo, en nuestro interior, alli donde es muy difícil llegar hasta para nosotros ¿las circunstancias o el contexto tocan ese núcleo?.
Menuda pregunta. Es la eterna discusión ontológica. Supongo que no, que hay una identidad en cada uno de nosotros que no es modificable por las circunstancias, pero que, precisamente, ha sido creada por ellas. Cómo nos hemos demasarrollado, dónde hemos crecido, quiénes han sido nuestros referentes, todas esas cosas circunstanciales perfilan nuestra personalidad, pero una vez creada es complicado que las circunstancias vuelvan a transformarla aunque sí creo que la pueden matizar en parte. La capacidad de adaptación es muy importante para la superivencia y ahí donde las circunstancias influyen, pero tú seguirás siendo Jaume y yo Laura, supongo.
Me gusta que abras debates. Un cordial saludo, Amigo.
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¿No será que todo depende del momento y lo que nos interesa en ese momento?
Todo es cuestión de SER realistas y mirarnos fijamente en un espejo.
Claro que depende del momento amig@, de hecho cuando un día nos miramos al espejo nos vemos diferente a cómo nos veríamos al día siguiente. Porque el estado de ánimo influye en la mirada. ¿Ser realistas? No sé, yo diría ser honestos con nosotros mismos, y eso significa también asumir nuestra propia paradoja, porque somos circunstancia, en torno a un eje, eso sí, ese que soy yo, pero a veces indefinido.