Palestina, Gaddafi, País Vasco y los conceptos trastocados


Jordania, 20 de octubre de 2011. Me ofrece una amiga palestina acompañarle al recibimiento de Ajlam Temini en el barrio de ShmeisaniAmmán. Es una de las presas palestinas liberadas por Israel a cambio del soldado Gilad Shalit secuestrado por Hamás en 2006. “Quiero que veas que aquí se recibe como a un héroe alguien que en tu país es considerado un terrorista”.

La joven Ajlam Temini está entre los 477 encarcelados que han sido liberados en estaprimera fase del acuerdo entre Israel y Palestina (el pacto total asciende a la excarcelación de 1.027 presos). A su vez es una de los 40 deportados a otros países por ser potencialmente peligrosa. Ajlam se quedará refugiada en Jordania. Su condena ascendía a varias cadenas perpetuas por haber participado en el atentado suicida en una pizzería de Jerusalén en 2001. 15 muertos, 7 de ellos niños y decenas de heridos.

Difícil mantener la escucha de los vítores hacia una persona con tales antecedentes. Hago un esfuerzo por neutralizar mis ojos occidentales y mirar a través de quienes me rodean. De la mirada de los niños que portan fotografías de padres y familiares encarcelados en Israel o desaparecidos; de los ancianos que cuentan cómo huyeron de su tierra, expulsados por una obsesión sionista. Tienen el rostro marcado por surcos de llanto. Y no es metáfora. Es la textura de un pueblo que durante generaciones ha sufrido y sigue sufriendo el arrinconamiento. Empatizo con ellos, pero insisto. “Se trata de un concepto de Justicia y del valor que tiene la vida”, intento explicar. “Utilizar la violencia para conseguir cualquier fin, por legítimo que sea, no es el camino. Ana laisa muafiqa (No estoy de acuerdo)”, termino diciendo.

El escenario, las banderas, la música y la simbología me recuerdan a los actos de la izquierda abertzale que me devuelven a un principio básico de convivencia. La lucha armada engendra una espiral de violencia difícil de contener. Acudo a esa una referencia cercana y contextualizo el problema que tenemos en España con la banda terrorista ETA, ajena a que en esos momentos se hacía público el comunicado sobre su disolución definitiva.

No pretendo ni muchos menos comparar las dos situaciones. La historia de Palestina es un relato esquizofrénico escrito a golpe de individuos humillados y desterrados de sus casas y, por tanto, gravemente heridos de odio y de venganza, que se explica bien en este mapa. ¿Como creen que Israel consiguió extenderse y fragmentar ese territorio?

Desde que la ONU legalizara la creación del Estado de Israel en 1947 que, pese a su difícil explicación, debemos asumir quienes creemos en la legalidad internacional, Israel ha continuado con una colonización civil indiscriminada y con absoluta impunidad, promoviendo la creación de islas como Gaza. Ese territorio superpoblado de apenas 360 kilómetros cuadrados cercados por tierra, mar y aire. Una ratonera donde Hamás alimenta la lucha armada como única salida al conflicto.

Ajlam Temini es la “hija de Hamás”. Así la presentaron ayer, mientras ondeaban las banderas verdes del partido político-religioso que, no olvidemos, ganó las últimas elecciones legislativas de Palestina en 2006. Un partido considerado terrorista por Estados Unidos y por la Unión Europea. No podría decir que la gente allí congregada esperara de su heroína un alegato por el fin de la violencia de Hamás, como estaba ocurriendo en España. Porque en ella no ven más que una defensa ante otro terrorismo, el del Estado israelí. Pero ¿qué es el terrorismo sino la utilización sistemática del terror y la violencia como medio para alcanzar un fin? Llámese X, pero cuando se juega con el temor entre las manos y se enseña, cual amenaza, para llevar a cabo una intención, la definición no deja lugar a dudas.

Lo que sí parece que compartíamos era la incredulidad ante los dos pasos. Percibo por los medios españoles un escepticismo social y una insuficiencia en la declaración final de ETA. Del mismo modo que el evento de ayer en Ammán no parecía celebrarse como el principio de acuerdo de unas negociaciones que pudieran llevar a una paz definitiva entre Israel y Palestina. Sino como la liberación de unos reclutas que continuarán con la lucha.

Poco antes del fin del acto, llegaban al escenario las noticias de la muerte de Gaddafi en un día en el que las informaciones me trastocaban territorios y conceptos. Otra explosión de júbilo estalló en el público por el asesinato de un tirano que ha masacrado a su población al no permitirle seguir ostentando su poderío. Aquí no hubo dudas sobre una Justicia y una Ética que en este mundo parece que siguen siendo relativas. Cuando su muerte no asegurará la existencia de una Libia democrática, como el asesinato de Bin Laden no certifica el fin de Al Qaeda, ni la disolución de la banda terrorista ETA el arrepentimiento de los asesinos, ni la liberación de Ajlam Temini la reconciliación de dos sociedades que tendrían que estar por encima de unos intereses. Porque el terror y los parámetros de la muerte son conceptos humanos que solo dañan a individuos (no a poderíos ni a estados)… y no hay medios que utilizando estos motivos pueda alcanzar un fin favorable, al deslegitimar un resultado que habremos convertido en inhumano.

4 pensamientos en “Palestina, Gaddafi, País Vasco y los conceptos trastocados

  1. Lau gracias por hacernos partícipes de esa experiencias que mueven a reflexionar, a pensar…supongo que sabes lo que me gustaría estar allí contigo no?

  2. Es lo que pretendo que aprendamos a mirar desde otros ojos diferentes a los nuestros.
    Aquí estoy para cuando quieras venir. Lo sabes.

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